Por más que una idea lleve tiempo rondándonos la cabeza, no siempre resulta sencillo dar el paso y empezar a escribir para crear, a partir de esa idea, una historia. Están ahí, siempre presentes, las dudas, los miedos, las inseguridades, el desconocimiento… Por eso, es fundamental que, antes de iniciar el proceso de escritura, sepamos en qué punto está la historia en nuestra cabeza. Empezar la travesía con demasiados cabos sueltos hará que no lleguemos a buen puerto, o que no lleguemos a ninguno.
Y esto no va de naufragar, sino de disfrutar.